Reconocida por su mirada dinámica y su capacidad para capturar la esencia humana detrás del juego, Andrea Trega (@andreatrega) convierte cada cobertura en una oportunidad para contar historias donde el deporte trasciende la acción y se transforma en emoción pura. En esta entrevista conversamos sobre storytelling deportivo, narrativa visual y el arte de anticipar el instante perfecto.
Sobre capturar el instante decisivo
Lo más importante al cubrir partidos de fútbol es mantenerme concentrada y viviendo el presente, porque hay tanto pasando al mismo tiempo, que es muy fácil distraernos. También es normal que nos pueda ganar la emoción y eso nos quita el foco de los detalles y momentos importantes que están a un clic o a un disparo de ser retratados. Por eso ante todo, siempre enfocada.
Es como cazar el momento perfecto y para eso tienes que estar full focus, súper enfocada.
El tema con ese momento es que ese gol le daba el pase a las semifinales al equipo del Bayern Múnich.
Si bien Luis Díaz es un jugador muy querido por la afición, creo que ese gol fue el detonante que revolucionó el ambiente en el estadio. Además de eso, me pareció impresionante la fuerza y la cantidad de apoyo que recibió Luis Díaz por parte de sus compatriotas colombianos.
Creo que es de admirar el sentido de pertenencia que tienen los colombianos, y Luis Díaz es un ejemplo y motivo de orgullo para ellos. Entonces, creo que es un logro colectivo. Por una parte, el golazo de Luis Díaz y el momento que logré capturar. Pero por otro lado, el apoyo tan pasional de los colombianos hacia su compatriota.
Creo que yo me enfoco mucho en capturar detalles y para eso necesito mucho zoom. Necesito llegar más allá de la jugada, de que se vea todo el estadio, el movimiento o la acción de cada jugada.
Lo que busco es algo mucho más cerrado: rostros, miradas, detalles. La mirada del jugador te dice mucho, incluso te puede transportar a donde él está en ese momento, a lo que está sintiendo.
Lo mismo con la tribuna. Busco documentar cómo los aficionados viven el partido, cada uno de forma muy única y especial. Y eso lo logro más allá de la cobertura periodística, retratando detalles cerrados que me den esa historia a contar.
Sobre la más reciente serie viral y construcción narrativa
Creo que ha sido mucha práctica. Llevo más de 10 años haciendo videos y contando historias.
Pienso que sí influye la creatividad, pero se lo atribuyo mucho más a la práctica, a la persistencia y a la disciplina de querer hacer mejor las cosas. De practicar, practicar y practicar hasta que me salga mejor.
Me gusta ir profundizando en las historias y como lo veo es por capas.
Empiezo con la capa más amplia para poder dar contexto. Tomas muy abiertas en donde pueda contar de manera visual dónde estoy, qué estoy viviendo, el estadio. Todos los estadios son distintos y cada uno comunica distintas vibras o emociones desde los colores de la tribuna, la gente, los cánticos, todo eso.
Después me voy a una capa más cerrada: los equipos, el juego en equipo, varios jugadores en la fotografía, más acción, también más visibilización de la tribuna, de las caras de la tribuna, cómo vienen vestidos, todo eso.
Después me voy a una capa aún más cerrada: jugadas en específico, acciones en específico, movimientos, cambios de juego, cabezazos, tiros, disputas de balón entre dos jugadores.
Y después me voy a una capa más cerrada: detalles, miradas, gestos, sudor, las manos, las rodillas si ya están manchadas, la calceta, el tachón. En la tribuna, la bandera, el grito de gol, ver cómo se sale la vena del grito, todo eso.
Entonces me voy de lo más abierto a lo más cerrado y así tengo una variedad de distancias focales y ángulos diferentes para poder enriquecer cómo cuento mi historia.
Creo que hay tres pilares importantes.
El primero es muy periodístico: qué pasó y cómo pasó. Esas preguntas las tienen que responder tus fotos. La gente tiene que entender qué pasó en el partido sin verlo, pero con el simple hecho de ver tus fotos: quién ganó, quién metió gol o cómo estuvo el encuentro.
Después, me enfoco en encontrar estas emociones que le pueden dar un poquito más de sensibilidad a la historia.
Y sí, busco siempre tener una foto “ganadora” del partido. Esa que por lo general va para las portadas de los periódicos y todo eso.
Sobre mirada autoral y estilo:
Creo que me voy por la humanización del futbolista. Siento que a veces se pierde esa sensibilidad y me gusta recordar que son humanos. Busco reflejarlo en mis fotos.
Los equipos cargan con años de historia y rivalidades. Pero los jugadores también tienen sus propias historias, y a veces esas historias se siguen escribiendo, o encuentran su cierre, en partidos que me toca estar ahí documentando.
Siempre es importante tener ese contexto y saber contarlo.
Un ejemplo fue lo que pasó ahora en el Mundial con un jugador de la Selección Mexicana, Mateo Chávez. Su papá, el Tilón Chávez, fue jugador profesional de fútbol, incluso también fue seleccionado nacional. A él lo llamaron a la concentración previa del Mundial del 98, y literal dos días antes de que el equipo emprendiera el viaje a Francia, la Selección Mexicana tenía que bajar a dos jugadores de la lista final de la convocatoria porque solo se podían llevar a 22.
Por desgracia, uno de esos dos jugadores recortados fue el Tilón Chávez. Y no fue hasta casi 30 años después que esa historia se cerró de la manera más épica posible.
A su hijo, Mateo Chávez, lo llaman a la concentración para el Mundial con la Selección Mexicana. Partido vs. Chequia, minuto 55, y anota gol. Se fue corriendo directo a festejarlo con su papá, que estaba en lágrimas alentándolo desde la tribuna.
Estar ahí para presenciar y documentar estas historias es por lo que vivo.
Sobre técnica y equipo
Mi cámara favorita: la A1 Mark II como cámara principal con el 300mm f/2.8 fijo. Amo su tamaño tan compacto, el peso tan ligero, la nitidez perfecta y el bokeh tan exquisito que logro obtener en mis fotos.
Como cámara secundaria cargo con la A1 Mark I y el 50-150mm. Así fue como tomé la foto del festejo de gol de Dembélé en la final de la Champions League.
Como tercera cámara, quise experimentar con los 60 megapixeles de la RX1R III. Sin duda, es un lujo traerla conmigo de viaje, no solo para los estadios, sino también para explorar las ciudades en mis tiempos libres. Una joya como travel camera.
Sobre aprendizaje e inspiración
Pienso que cuando vamos empezando es muy fácil caer en comparaciones constantes, especialmente con tanto contenido increíble en redes sociales de otros fotógrafos y videógrafos.
Creo que lo que a mí me ayudó mucho fue practicar. Entre más horas le invertimos al craft de crear y documentar, más vamos refinando nuestro propio estilo y nuestra esencia detrás de cada proyecto.
Mi consejo sería enfocarse menos en compararse y más en practicar, observar y crear con intención. Entre más horas le invertimos al craft de crear y documentar, vamos refinando nuestro propio estilo, nuestra escencia detrás de cada proyecto.